sábado, 28 de mayo de 2011

Fumando...

        Soy sumisa. Creo que lo he sido siempre, aún sin saberlo. Aparentemente segura toda mi vida, y seguramente perdida toda ella. Y he tenido la gran fortuna de ser encontrada por mi Señor. Yo miraba, pero no veía. Y Él me enseñó a ver.

       Soy tan afortunada… mi Amo es el más Grande, el más Generoso, tan Comprensivo con tan torpe sumisa… Lleva muchos días trabajando muchas horas y con mucha intensidad, y sin embargo, cuando Su pequeña y frágil sumisa Le importuna, Él no tiene ni un mal gesto, ni una Palabra que no sea amable para conmigo.

       Hablamos por teléfono, y me escucha, me cuenta cosas, me hace reír… Esta noche estuvimos hablando, y yo solicité Su Permiso para satisfacer el deseo tan grande que me suscita, pero no era para ese momento justo, sino para cuando Él así lo deseara, cosa que olvidé mencionar. Es tan Magnánimo, que me concedió Su Permiso y deseaba verme.

         El Poder de mi Señor es tan grande que me hace soñar, vigila y dirige mis sueños. Vaya yo a donde quiera ir, siempre estoy protegida, segura. Su Mirada y Su Presencia ahuyentan a los monstruos, los diablos, los malos espíritus; me hace cruzar la Puerta, da vida a mis sueños... Los convierte en realidad.

        Esta noche dijo que me iba a fumar; yo, tan pequeña, tan insignificante, una minúscula mota de polvo, y he sido elegida para entrar mortal en la Boca de mi Señor, para acto seguido salir volátil, purificada, embriagada de Su propia Esencia. Mi Señor me tiene entre Sus Manos, Comprueba que mis pequeñas alas están bien (Le he dado motivos para hacerlo), y poco a poco, imperceptiblemente, cierra Sus Manos, quedando yo en el hueco que se forma. No estoy asustada, me gusta mucho cuando mi Señor me sorprende con nuevas experiencias.

Siento como Su Rostro se va acercando… pero, ¿me va a fumar de verdad? Con la primera bocanada de Su Aliento caigo de rodillas, me prendo fuego, soy una brasa. Mis pies empiezan a consumirse, mis piernas les siguen, mi cuerpo, mis brazos, mi sexo… No me araño, no me lastimo, no estoy autorizada a hacerlo pienso mientras veo como me estoy deshaciendo. Gimo de placer. ¿qué está pasando? Estoy chillando hacia dentro, y mis gemidos, mis suspiros, mis gritos de placer entran dentro de mí, rebotan por las paredes de mi pequeño cuerpo, y se van haciendo más y más grandes. Y mi Señor sigue aspirándome, me está permitiendo entrar en Su Boca. La cercanía de Sus Labios me provoca un temblor incontrolable. Me hace sentir Su Poder. Me transforma, me convierte en humo, y vuelvo a estar entre Sus Manos. Y cada bocanada se convierte en otra oleada de intenso placer, ya no queda espacio en mi interior para más gemidos. Un pequeño suspiro más y reviento.

Abro los ojos. Despreocupadamente recostada entre las Manos de mi Señor, ahora abiertas.
Vaya, no he reventado, menos mal. Estoy encharcada en mis propios jugos, y bebo de ellos. Siento tanta felicidad que creo voy a derramar lágrimas. Mi Señor dice que podría haber seguido fumándome, exprimiéndome… pero tan grande es Su Sabiduría que decidió no hacerme explotar, brasas, humo, gemidos, néctares de placer… aún en el caso de haber explosionado todo, Él me habría recompuesto, no habría Permitido que ni una ínfima gota de mi estúpida esencia resbalara por entre Sus Dedos.

       Al principio de permitirme Él ser Su sumisa, yo, en mi ignorancia, me preguntaba: ¿dónde están los límites de tan maravilloso amor que siento? No hay límites. Es tan grande como la más pequeña partícula que imaginarse pueda, y tan pequeño como todo el infinito universo que hay hasta más allá de las inexploradas galaxias del fin del mundo.

          Y así me hace sentir mi Señor, tan grande, tan pequeña. Tan inocente, tan perversa. Tan importante, tan insignificante. Tan inmortal, tan efímera. Tan firme, tan frágil.

         Tan Amada. Humildemente ruego me Permita depositar mi alma a Sus Pies, pequeña ofrenda para tan Gran Señor. La Eternidad no es tiempo suficiente para que esta simple sumisa pueda demostrarLe el amor y el agradecimiento que siente por Usted.


Siempre Suya, SIEMPRE SUYA.

2 comentarios:

Tattourouge dijo...

Olá!

Conhecendo teu blog, gostando e seguindo-o.

Aproveito para deixar o endereço de meu novo blog:

www.tattourouge2.blogspot.com

Convido-a a visitar-me no novo espaço, será um prazer recebê-la por lá.

Beijos carinhosos,

Tattourouge

medussa dijo...

Muchas gracias...

Un beso grandote.

medussa

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