domingo, 10 de julio de 2011

La niña del cuadro.

            Deja el pincel sobre la mesa, dentro de un frasco que contiene otros pinceles. Pasea Su Mirada por la mesa, comprueba que todo está en perfecto orden, pulcramente ordenados todos los tubos de pintura; a un lado, doblado, hay un trapo donde ha ido limpiando los pinceles. Se gira, y mira el cuadro.

          Sonríe, Le gusta el cuadro. Hay pintada una niña, con una cara entre inocente y pícara, con rizos dorados y ojos azules y sonrientes, que camina descalza sobre un lago. Lleva un vestido corto de encaje blanco, infantil y seductor a la vez. Se acerca un poco más, quiere observar más de cerca la mirada de la niña. Vuelve a Sonreír cuando comprueba que refleja la inocencia y la confianza que Él deseaba plasmar. Cierra los ojos, y con ternura Besa la frente de la niña. Cuando abre los ojos, ve que el escenario ha cambiado, ahora está dentro del cuadro, junto a la pequeña. En Su Rostro no hay gesto ni de sorpresa ni de asombro; no sólo pintó el cuadro usando Su Magia, también la niña tiene algo mágico. Ella se arrodilla ante Él, se abraza a Sus Piernas, y con lágrimas en los ojos, dice: “Gracias mi Señor, gracias por venir. Usted me ha enseñado lo que hay fuera, ahora yo le quiero enseñar lo que hay dentro”. Él la levanta, enjuga sus lágrimas, la toma de la mano, y empiezan a caminar juntos sobre el lago.

            Poco a poco, imperceptiblemente, se van introduciendo dentro del agua. Ella va casi trotando, y Le va enseñando todo lo que hay dentro del lago; sus pensamientos, sus ilusiones, sus penas, sus alegrías, sus dudas, sus certezas, sus gestos… Y de pronto, se para y empieza a dar saltitos de júbilo, están justo en la parte más bonita del interior del lago, el lugar donde se forman sus sueños. Él está de pie, observando como la niña corretea por toda la estancia, queriendo enseñarLe cómo se hacen sus sueños, el mecanismo que pone en funcionamiento esa sala. Y su Señor Sonríe con ternura, aún conociendo este lugar mejor que ella, le Permite que se lo muestre como si fuera la primera vez que lo viera. Y mientras la Mira, Recuerda… Recuerda la historia del cuadro, cuándo y cómo empezó a pintarlo.

            Tantas horas delante del lienzo, tantas conversaciones, tantas risas, tanto Amor, tanta pasión, tanta y tanta paciencia… Una nube ensombrece Su Mirada cuando recuerda el día que sacó a la niña del cuadro para enseñárselo. Y cómo ella se enfureció, no le gustaba, decía que no era así. Y en un ataque de ira, cogió los tubos de pintura y los vació encima de su reflejo, manchando todo, emborronándolo. Y viendo el Enfado que Le había causado, se arrojó dentro del cuadro; también todo el interior estaba manchado de pintura. Y aunque se disculpó, aunque suplicó Su Perdón, pensaba que Él nunca podría perdonarla. Así que hizo lo único que podía hacer, tratar de limpiar todo. Y allí dentro se quedó, limpiando, ordenando, lavando toda la pintura. De vez en cuando se asomaba fuera del cuadro, y aunque pensaba que a Él ya no le importaba, Le iba contando sus avances en la limpieza del interior y las cosas que le iban pasando. Pero lo que ella no sabía entonces es que su Señor también había retirado los restos de pintura que habían manchado el cuadro por fuera, y que seguía pintando. A veces pasaban muchos días sin que dibujara nada, otras veces pasaba unas horas trabajando en el cuadro. Pero siempre, sin que ella se diera cuenta, Miraba dentro del cuadro y la veía, tan concentrada en sus tareas.

            La voz de ella Le saca de Sus Pensamientos. Se ha subido a un taburete, y está intentando alcanzar una palanca grande, para mostrarLe como bajándola se pone en marcha la sala de los sueños. “¡Será posible, si siempre funciona! Y hoy que está Usted aquí, no quiere ponerse en marcha”. La visión de la niña, subida al taburete, con los brazos extendidos intentando alcanzar la palanca, y el vestido subido hasta casi la cintura, provoca el Deseo de Él. Se acerca a ella, la Abraza por detrás, y le Susurra al oído: “Yo te Ayudaré a soñar”. Y mientras con Sus Manos acaricia las curvas de ella, y con Sus Besos despierta sus más profundos anhelos, ella se siente desmayar. Ya el vestido está en el suelo, y ella, doblada ahora sobre el taburete, casi rozando el suelo con la frente, se ofrece a Él, Le suplica la haga Suya. Las Manos de Él comienzan a azotarla. Primero despacio, casi con suavidad, dejando que corran los segundos entre azote y azote. Pero cada vez lo hace con más fuerza y más rápido cada vez. La mente de ella hace rato que ha comenzado a nadar en un espacio infinito, y cuando sus blancas carnes ya son del vivo color de la pasión, su Señor, de una sola Embestida entra en ella con todo Su Poder, la Posee por donde tan Suya es. La sensación de placer es tan intensa, sus gemidos son más de felicidad que de deseo, sus sentidos vagan libremente por todo el lago, se siente acariciada y amada en cada poro de su piel, y cuando su Señor la inunda de Su Esencia, alcanza el más hermoso éxtasis que nunca hubiera podido imaginar. Mareada, exhausta, con una voz casi inaudible, y entre lágrimas de felicidad, con el agradecimiento que sólo una obra artística puede sentir por su Creador, susurra: “Soy Suya”.



            Él abre los ojos. Sus Labios dejan de besar la frente de la niña del cuadro. Lentamente camina hacia el final del estudio. Enciende un cigarrillo, toma un sorbo de café, y vuelve a mirar, con cierta Satisfacción, el cuadro. Y con Su Sonrisa, musita: “Eres Mía”.

3 comentarios:

laprincesa{Celta} dijo...

No he podido evitar verme reflejada en esa niña, en apariencia y en hechos, su historia bien podría aplicarse con matices a la mía.
Se de alguien que la leerá y pensará como yo.
Me ha gustado mucho.

Un saludo y un beso.

medussa dijo...

Muchas gracias por tu comentario, princesa{Celta}.

Me alegra mucho que te haya gustado mi sueño, que reconozco es uno de mis preferidos porque refleja unas vivencias maravillosas y a veces pienso que irrepetibles.

Mi respeto y saludos a tu Amo, y un beso para ti.

Gracias.

medussa

Anónimo dijo...

Increible el relato!!! Es una obra de arte de la cual no podré hacer mia jajaja. Saludos

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