sábado, 30 de julio de 2011

Marcada...

Hice un viaje en el tiempo, retrocedí unos cuantos años. Y tuve una visión del pasado:

            La sala es inmensa, tanto que no se sabe dónde empieza y dónde acaba, si estamos al principio, a la mitad, o al final. Es ilimitada. Contiene cientos, miles, miles de miles de mesas. Blancas, inmaculadamente pulcras. Como el suelo y las paredes. Y tantos extraños personajes como mesas, trabajando todo ellos afanosamente, arrimados a las mesas y separando y seleccionando lo que hay encima de las mismas. Aparentemente, esos seres parecen humanos. Todos son iguales, pero no presentan unas formas definidas, y sus rostros tampoco muestran expresión alguna. No tienen ni ojos ni nariz ni boca.

            Asciendo un poco, y cuando llego a lo alto veo lo que es, o me parece que es esa sala, y una idea me nace en la mente. Es como una inmensa fábrica, una línea de producción. ¿Pero de qué? Ahora vuelvo al suelo, me acerco a una de las mesas, y miro qué hay encima de ellas. Son… células. En un número incontable. Y en cada mesa son de un tipo distinto, de tantos tipos como distintas células hay. La idea es tan absurda que me hace reír. ¿Están haciendo personas?

            El silencio es sepulcral. Y sin embargo, empiezo a percibir, a oír lo que hablan o piensan; entre ellos se comunican. Presto atención, y aunque sé que nadie lo creerá, esto es lo que escuché y ví:

            Uno de esos personajes le decía a otro que no había tenido suerte hoy, que todas las células eran las habituales, ninguna especial. Cada una destinada a un ser concreto, pero tan convencionales y aburridas todas… Su compañero asentía con una mirada de hastío. Y justo en ese momento, uno de los trabajadores que estaba cerca, empezó a reír, a chillar, casi daba saltos de alegría.

-         ¡¡¡ He encontrado una, he encontrado una que está marcada… !!!

            La producción se ralentizó, ya que alrededor de esa figura se empezaron a arremolinar otras, queriendo ver la mágica célula. Tomándola con mucha delicadeza entre sus manos, mostró a todos la célula especial y su hermosa marca: { }.

            Inmediatamente, sonó una alarma, cuyo significado me quedó claro al instante: Encontrar el resto de las células marcadas era ahora un objetivo prioritario. Y reanudaron la tarea con más ímpetu y afán que antes. Y fueron encontrando el resto de las células marcadas repartidas por todas aquellas mesas. Y cuando reunieron todas las que forman el cuerpo, con su esqueleto, músculos, órganos, piel… Se quedaron todos quietos, como una ferviente muchedumbre esperando un milagro. Y no sé si milagro o no, pero la sala se transformó. En una sala muchísimo más pequeña, y las mesas eran ahora de oro y plata, con paredes y suelos de mármol inmaculadamente blanco. Con menos mesas y, evidentemente, muchas menos células; siendo ahora distintas, refulgiendo con tonalidades muy brillantes.



Por los pensamientos que intercambiaban aquellos extraños seres, me enteré que esta sala sólo existe cuando en la sala principal se encuentra alguna de esas células especiales. Todas las de esta pequeña sala tienen marcas, y la  magia consiste en el contenido de las células; serán las que conformen los pensamientos y emociones, las sensaciones y los sentimientos de la persona que están creando. No sin sorpresa, veo a un lado el cuerpo formado en la otra sala y resulta que soy yo.
          


           Y esos seres empiezan a seleccionar las células de mi mente, de mi espíritu y mi alma. Estas especiales células que están seleccionando ahora harán que nunca tenga miedo estando al lado de mi Señor, que ser azotada, con Sus Manos, con su cinturón, si usara una vara o fusta o un látigo me producirá placer en vez de dolor. Mis pezones, mis pechos y mi sexo se estremecerán de dicha al ser pinzados por Él. Mi piel llorará de alegría siendo atravesada por Sus agujas. Cuando me espose, me inmovilice con cuerdas y cuando me encadene, me sentiré segura y confiada. Si usa Su Voz para atarme, hará que sienta la verdadera libertad. Sus Órdenes se convertirán en los deseos que con más fervor intente cumplir. Su Sonrisa y el Orgullo en Su Mirada le darán sentido a mi vida.

          Cuando Él me humille y me exhiba, cuando me haga sentir como la puta zorra y perra caliente que soy para Él, mi entrega y mi amor inundarán toda mi existencia. Cuando me Penetre y me Sodomice, aunque sea en una forma brutal, me hará volar y podré conocer qué es lo que hay al otro lado, en esa dimensión prohibida donde la vida sólo tiene la finalidad de saborear el placer extremo. Y cuando a esta estúpida sumisa Le conceda el Honor de besar y lamer Su varonil Miembro, uno de los símbolos de Su Dominación, y derrame Su Esencia en mi interior, el éxtasis empezará a formar parte de mí.

            Sí, a veces el Creador se siente generoso, y concede una distinción especial a alguna de sus criaturas, y hace sumisas. Me siento orgullosa de ser una de ellas.

            Estoy marcada desde mi concepción, predestinada a pertenecer al que será mi Señor desde aún antes de nacer... La Vida se encargará de llevarme a Sus Manos.

5 comentarios:

laprincesa{Celta} dijo...

Querida medussa, por supuesto que estas marcada, no solo con esa especial distinción sino tambien con la de la mágica forma de hacer sentir especial a las personas con tus palabras entre las que me incluyo.
Ayyyyyy yo tambien estoy marcada?

Tu forma de relatar este sentir es espectacular e inusual.

Besos de esta princesita que te quiere.

persea dijo...

Has nacido, has sido creada para eso, puedes sentirte orgullosa...

Un fuerte beso para ti

medussa dijo...

princesita querida, ambas estamos marcadas, llevamos la magia en nuestro interior.

Pero tú ya tienes la gran suerte de pertenecer a un Gran Señor, y puedo asegurarte que es algo que me alegra enormemente. Me encanta :)

Un beso grande, y ya sabes que también te quiero montones.


Ay persea, muchas gracias por compartir conmigo. Y creo que el orgullo de sentirse sumisa es una de las más bellas sensaciones que pueden tenerse; sí, yo me siento orgullosa de serlo.


Besos grandes y muchas gracias.


medussa

Anónimo dijo...

Soneto V.


Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis; yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.



Garcilaso de la Vega.

medussa dijo...

Un Soneto escrito en sueños y hecho para soñar...

Mil gracias, Anónimo.


Besos.

medussa

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